-¿Alguna vez te lo he dicho? Cuando estoy a punto de llorar hablo muy despacio y sino aprieto fuerte los dientes y los puños. Me muerdo el labio, miro a todas partes intentando escapar, intento respirar pero el aire nunca llega. Se me pone roja la cara, incluso las orejas. Empiezo a sudar, hasta las palmas de las manos, que nunca me sudan. Y todo eso para acabar soltando un río de lágrimas en un momento que no se sabe si lloro desconsoladamente o me estoy riendo muchísimo.
Mostrando entradas con la etiqueta Historias sin más. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historias sin más. Mostrar todas las entradas
4 abr 2013
20 feb 2013
I'm the devil boy, come with me and we'll make many storms
A veces cree poder controlar el mundo, ¿no es cierto?
Se siente poderoso, que puede con todo, que no pueden derribarle, que su estrategia es infalible. Pero no es así. Ninguna persona es capaz de hacerle ver lo débil e insensato que es en esos momentos de euforia máxima, nadie tiene el coraje de avisar porque ninguno quiere hundirse a su lado más adelante en la miseria del mundo real.
Porque en realidad a nadie le importa su vida, todos pasan a su lado como meros pasajeros disfrutando de su éxtasis pero incapaces de avisarle de lo que se acontece ahí fuera, lejos de su yo. Porque nadie quiere caer; ninguno tiene suficientes cojones como para echarle una mano, cuando es posible que más lo necesite, siendo lo suficientemente altruista como para que no le importe derrumbarse a su lado.
5 sept 2012
I loose this time
Llegó el momento en el que no lo recordaba. Era un espectro en su memoria y aunque trataba de no olvidarle su subconsciente hacía de las suyas. Y fue entonces cuando olvidó su olor, su tacto, la profundidad de sus ojos, cada uno de los pelos de sus pestañas, la suavidad de su pelo, su sonrisa, cada centímetro de su piel... Todo era un vago recuerdo en la distancia, deseando ser desenterrado y que alguien lo despertara para ser real una vez más.2 jul 2012
Leave it all down here
Te sentaste frente a mí y me miraste a los ojos como solo tú sabes hacer. Esa mirada con la que no miras a nadie, con la que conviertes cualquier momento en algo íntimo.
Pero aquel día esa mirada venía cargada de preocupación, preguntas sin responder. Y no fue hasta que entreabriste los labios para empezar a hablarme cuando supe por qué te habías sentado justo enfrente de mí y no al lado como solías hacer, por qué me mirabas así y por qué retorcías tus manos de manera inquieta, tensa. Fue justo en ese instante cuando sentí que el corazón empequeñecía, asustado, y mis pulmones, vacíos, trataban de inspirar aire pero una garganta casi literalmente cerrada por un nudo se los impedía. No pude hacer otra cosa que agarrarme con las manos al borde de la silla para evitar caerme y cerrar los párpados para intentar que todo el momento se borrase. Pero tus ojos estaban grabados en mi retina y tu voz seguía llegando a mis oídos, utilizando palabras que jamás quise oír de tu boca.
Y tu olor; ese olor que tanto había disfrutado las noches en que no estabas pero seguía impregnado en la almohada. Ese mismo olor que solía provocar una ligera parálisis cerebral que me impedía pensar se convirtió en un olor nauseabundo, que comenzó a espesar el ambiente, volviéndolo irrespirable.
Incrementaban mis ganas de salir corriendo con cada frase pero no podía moverme, respirar se había convertido en todo un reto.
De repente, sin previo aviso, dejaste de hablar. Me decidí a abrir los ojos y allí seguías, delante mía, con las manos entrelazadas y mirándome fijamente. Tu mirada había cambiado. Ahora pedías perdón. Y antes de que esa disculpa saliera por tus labios me levanté y me fui. No necesitaba oír nada más. No quedaba nada más que decir. Ni siquiera un adiós.
Pero aquel día esa mirada venía cargada de preocupación, preguntas sin responder. Y no fue hasta que entreabriste los labios para empezar a hablarme cuando supe por qué te habías sentado justo enfrente de mí y no al lado como solías hacer, por qué me mirabas así y por qué retorcías tus manos de manera inquieta, tensa. Fue justo en ese instante cuando sentí que el corazón empequeñecía, asustado, y mis pulmones, vacíos, trataban de inspirar aire pero una garganta casi literalmente cerrada por un nudo se los impedía. No pude hacer otra cosa que agarrarme con las manos al borde de la silla para evitar caerme y cerrar los párpados para intentar que todo el momento se borrase. Pero tus ojos estaban grabados en mi retina y tu voz seguía llegando a mis oídos, utilizando palabras que jamás quise oír de tu boca.
Y tu olor; ese olor que tanto había disfrutado las noches en que no estabas pero seguía impregnado en la almohada. Ese mismo olor que solía provocar una ligera parálisis cerebral que me impedía pensar se convirtió en un olor nauseabundo, que comenzó a espesar el ambiente, volviéndolo irrespirable.
Incrementaban mis ganas de salir corriendo con cada frase pero no podía moverme, respirar se había convertido en todo un reto.
De repente, sin previo aviso, dejaste de hablar. Me decidí a abrir los ojos y allí seguías, delante mía, con las manos entrelazadas y mirándome fijamente. Tu mirada había cambiado. Ahora pedías perdón. Y antes de que esa disculpa saliera por tus labios me levanté y me fui. No necesitaba oír nada más. No quedaba nada más que decir. Ni siquiera un adiós.
17 mar 2012
It will bleach the pages out
-Aquí tienes
-Gracias
Probó el café y a punto estuvo de escupirlo
-Mierda, que asco
Estaba aguado. Como todo aquel día.
21 dic 2011
How can you wake up with someone you don't love?
Sabe que ha terminado, que las cosas tienen final. Y se alegra. Hay momentos en los que uno desea que algo acabe y ella ha tenido suerte, su mal ha acabado, ya no tendrá que preocuparse nunca más del cómo ni del porqué, ahora da igual. Y entiende que ahora no es un buen momento para contar lo que ha ocurrido, pero sabe que dentro de unos meses, tal vez un año, el tema se habrá enfriado, casi congelado, y podrá gritar lo que quiera a los cuatro vientos porque nadie podrá girarse a decirle nada.
29 oct 2011
Same but different
Y entonces se dio cuenta. Eran las 00:51, madrugada del día 29, el mismo día que hacía unos meses y justo estaba escuchando la misma canción de aquella vez, esa canción que la hizo decidirse, que la convenció de algo que su subconsciente ya sabía.
Volvía a ser el mismo día, la misma hora y la misma canción, pero para nada las mismas circunstancias; otro lugar, otra casa, otro ambiente, otra gente, otro momento en su vida.
Volvía a ser el mismo día, la misma hora y la misma canción, pero para nada las mismas circunstancias; otro lugar, otra casa, otro ambiente, otra gente, otro momento en su vida.
21 sept 2011
She ~
Lucha por su vida, nada a contracorriente, cruzando océanos, recorriendo largos caminos, atravesando selvas y sabanas. Sabe que cada paso será un reto lleno de peligros pero también de innumerables satisfacciones al conseguir lo que quiere. No va a rendirse, eso no está hecho para ella; prefiere retar a la vida con nuevas metas, nuevos lugares a los que llegar, nuevas personas con las que intimar, miles de paisajes deesconocidos que observar... No se quedará quieta en casa ni un día, así hasta que se cruce con ella, La Muerte, y andarán juntas durante un tiempo, hasta que se confíe y La Muerte pueda llevársela para siempre. Pero aún así, ella sabrá que ha hecho todo lo que quería y no se ha rendido a pesar de las dificultades.
Una vida envidiable
17 sept 2011
Un día cualquiera. O no.
Una anciana sentada en un banco observa escandalizada a una joven pareja besándose apasionadamente en medio de la calle. Unos metros detrás de esta misma señora, dos chicas hablan alegremente con el dependiente de una tienda, que trata de ligar con una de ellas. En ese mismo momento, al otro lado de la calle, dos amigos se reencuentran después de un año sin verse, y varios bancos más allá una chica se levanta corriendo escapando de una abeja que pasaba demasiado cerca. En su pequeña carrera, la chica choca con un estudiante universitario al que se le caen todos los apuntes al suelo y ella, avergonzada, le ayuda a recogerlos.
Ninguno de los dos podría imaginarse en ese momento lo que ocurriría tan solo unas semanas después del casual, o no tan casual, encuentro.
Ninguno de los dos podría imaginarse en ese momento lo que ocurriría tan solo unas semanas después del casual, o no tan casual, encuentro.
4 sept 2011
Y cuando tu mirada se clavó en mis ojos, no supe qué decir. Simplemente te miré, observé lo bonitos que eran tus ojos con el brillo del sol. Pero no dije nada. Los segundos se escapaban a través de mis labios entreabiertos que esperaban el momento en el que mi cerebro les dijera qué palabras formar. Pero ese momento nunca llegó. Tus ojos, tu mirada, tus sabrosos labios o tus manos agarrando suavemente mi cara, impidieron que formulara palabra alguna.
12 jun 2011
Nunca creí en la perfección, pero cuando tus labios me rozaron por vez primera, sentí que eras la perfección personificada. Todo en ti era perfecto, cada abrazo, cada caricia... Eras tan deseable... Desaprovechamos mucho tiempo, lo sé, y daría lo que fuera por volver al pasado, pero no podemos cambiar nada. Hay cosas que no pueden cambiar, no porque no queramos, sino porque hay algo que nos lo impide. Y es una pena. Supongo que no tengo que disculparme, pero por alguna razón siento que debo hacerlo. Lo siento. Siento haberte complicado así la vida, tal vez nunca debí aparecer, quién sabe... Pero lo que pasó no se puede borrar. Y se que arrepentirme no me arrepiento de nada. Pero lo siento, de verdad.


7 may 2011
Una noche
En mitad del pesado silencio de la noche, un golpe metálico.
Un gato que sale corriendo sigilosamente en dirección contraria.
Sin previo aviso se ilumina todo el callejón con una luz cegadora proveniente de ninguna parte.
Y entonces un hombre, apenas una sombra, desaparece sin ser visto entre las oscuras calles.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)







