6 abr. 2016

La historia de una vida, de un viaje, de un día o una simple decisión tomada con ganas

Ha sido la gota que colma el vaso; el vaso de la incertidumbre.
Parece que el Universo está intentado mandarme señales para que me dé cuenta, o tal vez soy yo que encuentro señales donde realmente no hay nada porque las estoy buscando desesperadamente. Algo que me abra el camino, o que al menos me deje visualizar un poco entre las sombras, entre las dudas que me acechan cada día y cada noche antes de dormir; las preguntas que en cuanto bajo la guardia vienen a atacarme en busca de respuestas que no tengo. Parece que mi subconsciente es otro ser que solo intenta fastidiarme, hacer que me lo replantee todo, que busque algo más. Y realmente busco algo más. Pero como no sé qué es lo que busco, no lo encuentro.

Constantemente insistiendo con carpe diem, con hacer lo que quieres hacer en todo momento, lo que te haga feliz. Empeñados en que hay que saber lo que se quiere para alcanzar una meta, la meta que te aportará algo de luz y felicidad a tu vida, para continuar buscando nuevos retos a los que enfrentarse.
Pero es que mi carpe diem no existe ahora mismo. Piensa qué es lo que más quieres hacer en este momento, y hazlo. No sé qué es lo que quiero hacer en este momento. Sé lo que no quiero hacer, pero queda un amplio abanico de posibilidades. No tengo una vida para un abanico de posibilidades. ¿O sí? Luego llega el no sé que me jode la vida.

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