8 nov. 2015

When all the world is spinning round like a red balloon way up in the clouds

Estás en el mundo simplemente dando vueltas y te diriges a donde se supone que debes ir, haciendo lo que se supone que debes hacer... Haciendo lo que, en teoría, se supone que es lo correcto, lo que se espera de ti. O lo que tú crees que esperan de ti. Crees que lo haces porque es lo que hay que hacer, porque crees que la gente que te importa espera eso de ti y no cualquier otra locura que se te antoje. Pero, ¿qué se te podría antojar?
Cuando somos niños todas las opciones son posibles futuros. Todo camino se puede recorrer y, además, hay ganas para ello. Pero crecemos. Descubrimos nuestros defectos. Nos damos cuenta de que hay cosas que requieren demasiado esfuerzo. O una destreza especial con la que no contamos. Se nos van quitando las ganas de hacer todas esas cosas. Entramos al mundo real donde no todo es posible, donde necesitas dinero, posibilidades, contactos, habilidad y destreza. Entras en ese lugar donde hay muros por todas partes, pero los demás te dicen que los muros los pones tú mismo, que eres tú quien debe sembrar las semillas del éxito y el que debe escalar esos resbaladizos muros que en teoría tú mismo te has impuesto, porque todo el mundo consigue superarlos. Pero, ¿y si este muro no es el mío? ¿Y si en esta tierra no van a germinar las semillas del árbol del éxito que yo quiero plantar?
¿Qué es exactamente el éxito? ¿Cuáles son las dificultades para conseguirlo? ¿Cuántas ganas hay que echarle a algo hasta conseguir un resultado medianamente aceptable y, además, sentirse feliz con ese resultado? ¿Cuántas horas se necesitan para dejar de ser mediocre? ¿Cuánto tiempo debe pasar hasta darte cuenta de que «ese» es el cambio que necesita tu vida? ¿Cuántas lágrimas hay que derramar antes de conseguir algo brillante que nos satisfaga y nos haga sentir que el esfuerzo ha valido la pena?
Al final del todo, ¿para qué? No hay nada peor que la inseguridad de una decisión que puede haber sido mal tomada, aunque quizá ha sido la decisión correcta. ¿Cuándo lo sabré? ¿Cuando ya no pueda echarme atrás y sea irreversible? Quizá deba despertarme de este sueño y abrir un poco los ojos. Quitarme las cadenas que yo sola me he puesto, salir de mi caverna a descubrir mi mundo inteligible. El problema es que no sé qué me espera fuera. Y tampoco sé salir. Porque quizá ya haya salido y todavía no me he dado cuenta.
Y así, el cuento de no acabar. Las vueltas que da el mundo sin parar, girando sobre sí mismo.
http://weheartit.com/entry/166922970/via/syoun
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