14 feb. 2014

Te veo

Hace tiempo que no estoy lo suficientemente indignada con el mundo / enfadada / inspirada / feliz / … como para ponerme a escribir algo. Realmente sí que he tenido de qué hablar, hay decepción suficiente, porque ¿qué es esto sino una vía de escape? Escaparme de mí misma, tal vez. Pero no me apetecía nada ponerme a hablar de la mierda de la que podría hablar, ¿para qué? Total, nada va a solucionarse en un abrir y cerrar de ojos. Y quejarme no va a servir de nada más que para sentirme peor de lo que ya me siento. Y no he venido a herirme a mí misma, ese trabajo ya lo llevan a cabo otros idiotas, a los que parece que les pagan.
Mientras, aquí estoy yo, recibiendo cartas de aquí y allá, personas que parecían desaparecidas y otros tantos que no se habían ido en ningún momento. Palabras, palabras… Al final las palabras son sólo eso y nada más. Y desgraciadamente en este caso nadie puede actuar, sólo yo. Soy la única que puede llevar a cabo lo que esas palabras cuentan, antes de que el viento se las lleve lejos de aquí, antes de que yo pueda convertirlas en hechos.
No quiero hablar de la dificultad; al fin y al cabo, con esfuerzo siempre se llega al nivel experto. Son retos que hay que superar y, cuando quieres, puedes. Querer es poder; si lo puedes imaginar es que se puede hacer; y un largo etcétera de frases por el estilo que al fin y al cabo vienen a decir lo mismo, eso que tanto se repite en los anuncios de Adidas: "Impossible is nothing", a lo que yo le añado “because the word itself says I’m possible”.


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