23 ene. 2014

"Génesis"

Hoy es uno de esos días en los que parece que el mundo te persigue hasta que finalmente te atrapa entre sus poderosos brazos y no te deja en paz hasta conseguir asfixiarte.
Es uno de esos días en los que estás deseando que llegue la hora de la comida o la cena y tener una excusa para mandar los apuntes a tomar por culo sin sentirte mal por ello (comer es, ante todo, una necesidad, aunque no tengamos hambre).
Días en los que pasan las horas a una velocidad terrible y tú sigues estancado en esa maldita página, entre esas malditas palabras que no se dejan aprender. Y claro, ya no sabes cómo cojones sentirte ante esa situación de “quiero pero no puedo”, porque quieres aprobar al menos una puta asignatura del cuatrimestre para no ser la más petarda de la clase, pero más que eso, para no decepcionarte a ti misma ni a tus padres, que tanto han sacrificado porque estés donde estás. Ese tema tan peliagudo no ayuda a sentirte mejor, pero es una espina que se te clava cada instante que no estás mirando fijamente los apuntes intentando memorizar que una manzana es un fruto tipo pomo, el ciclo diplohaplonte de un pino o que el nombre del puerro es allium porrum.
Y es así, entre temario inútil para lo que yo me quiero dedicar, como se me pasan las horas sin aprender una sola cosa que me motive a seguir. Porque todo lo que estoy aprendiendo, que mi profesor denomina “culturilla general”, se me habrá olvidado dos minutos después de acabar el examen, y estudiármelo con sudor y sangre habrá dejado de tener sentido.


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