24 oct. 2013

I just wanna dream

Tal vez hoy no sea el mejor día para escribir. De hecho, he decidido que no, que para nada lo es. Pero he encontrado la canción. Y las ganas. La mala hostia ya me venía de fábrica. Y bueno, era hora. ¿Qué decir? Al final lo de siempre. Aquí, en Canarias y en Pekín. Siempre lo mismo. Es un bucle (y digo la palabra bucle mientras pienso en algoritmos, que las clases de programación me tienen enferma). Un bucle de estos que no llegan a fin. De 1 hasta infinito. Tranquilamente. Parece que el planeta a veces no tiene demasiadas ganas de girar, que va muy despacito, tomándoselo con calma. Y que les jodan a los que quieren salir de aquí.
En cambio, otros parece que nunca se sacian. Humanos, esos seres insaciables que siempre quieren más y más. Es verdad, inclúyete, igual que lo hago yo. Pero esa falta de saciedad que sufren los demás es jodida cuando te afecta a ti. Y es así, no dejan respirar, te absorben con su ansiedad, te comen las entrañas, te hacen sufrir sin quererlo (sin tú quererlo, porque a ellos como que se la suda). ¿Qué más dará lo que hagan y digan los demás? Ya claro. Pedazo de hipócritas, que cualquier día acabarán escupiendo hacia arriba y les caerá el lapo en la frente. Y yo, bueno, soy yo. También tiro piedras a mi propio tejado, pero he de admitir que a veces es culpa del viento, que sopla demasiado fuerte y las desvía, porque yo no me las lanzo a mí misma con intención.
Pero sí, venía con mil mierdas que decir, pero paso. Es que ni implícitamente. No merece la pena. No hay "trance" así que no hay nada más que contar.


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