24 may. 2013

Always

El viernes pasado me gradué y fue un día muy especial. Se marcó un final a un periodo muy importante, el instituto. Acabar segundo de bachillerato me da mucha pena a la vez que alivio.
Pena porque estos años (sobre todo en estos dos últimos) he conocido a gente maravillosa que me ha hecho ver el mundo de mil maneras distintas y que han provocado en mí un cambio que nunca antes había experimentado.
Al mismo tiempo, acabar este curso me alivia porque ha sido algo parecido a un pequeño infierno: estrés, agobio, un examen detrás de otro, nervios por las notas, deberes, estudiar hasta las tantas, evitar dormirme en clase... Todo esto causado por la presión que se siente al querer entrar en una carrera con casi un doce de nota de corte porque, con esa nota, hasta un diez de media en bachillerato parece poco.
Como iba diciendo, esta ha sido la última semana de clase, últimas recuperaciones, últimas clases compartidas con las grandes personas que tengo por compañeros... Este post se lo quería dedicar a ellos, la gente de mi clase, sobre todo a las niñas, que he visto en ellas y en los demás un punto de apoyo fuerte y que han estado ahí todos los días durante estos dos años (algunos desde mucho antes) ayudándome y apoyándome muchas veces inconscientemente, y son esos detalles los que de verdad se aprecian. Sólo quería darles las gracias por haber estado ahí y que, aunque estemos todos separados por cientos de kilómetros a partir de septiembre, espero que podamos seguir viéndonos de vez en cuando para pegarnos fiestas locas como la del viernes. 

Lovelovelove











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