26 may. 2013

24 de mayo, un día de locos

Desde que me desperté por la mañana el viernes supe (no sé cómo) que ese día iba a ser una locura. Y lo fue.
Primero, porque entré a clase a la hora del recreo y me fui una hora antes, por lo que estaba muy confusa.
Segundo, porque una señora se nos acercó a una amiga y a mí y se sentó con nosotras y nos empezó a hablar en inglés diciendo: "venga, no sean vergonzosas, ¡hablen conmigo en inglés!". Después nos contó chistes sobre el Papa y anécdotas con su marido. Fue muy gracioso aunque muy por la cara.
Tercero, fue un día realmente loco porque me robaron el bolso mientras volvía a mi casa. Lo gracioso es que no tenía ni un duro, sólo las llaves y el móvil. Finalmente, después de una persecución detrás de los dos chiquillos esos, conseguí mi bolso de vuelta y le quité (literalmente) de las manos mi móvil, aunque sin tarjeta SIM porque ya se había deshecho de ella. Por lo tanto, fue un robo que sólo me costó los seis euros que vale duplicar la tarjeta (podría haber sido peor...).
Por último, el día acabó más locura aún cuando nos echaron de una fiesta porque unos flipaos se estaban metiendo rayas de coca en el baño. Si es que donde hay pijos con dinero hay subnormales que se hacen los graciosos...
Pero en fin, después de este día que ha sido toda una experiencia espero empezar una nueva semana sin sobresaltos, aunque bueno, pensándolo bien, ¡estos sobresaltos hacen que mi día a día sea más interesante!

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