6 jun. 2013

We are stars in our each beautiful morning

Llegó un momento en el que se sintió encerrada, débil. Habían absorbido toda tu energía, como si le hubieran drenado la sangre, parecía a punto de morir, pálida, con largas ojeras, mirada cansada, pelo alborotado. Pero eso no le importaba, ella sabía que se podría recuperar de esa extraña enfermedad. Lo que más le preocupaba era que le habían arrebatado su libertad. Estaba dolida, parecía que ya no podía expresarse como quisiera, ser ella misma, hacer lo que de verdad quería hacer... A cada paso, un juicio, y a cada juicio, mil risas y mil dedos señalando a las espaldas (o no tan espaldas). Parece que tratan de obligarla a seguir un patrón, por eso la oprimen, no la dejan ser libre, no la dejan volar lejos, ser quien quiera ser y decir lo que tenga que decir sin ser juzgada.

Los estereotipos atrapan las mentes, nos absorben sin que nos demos cuenta y, cuando nos avispamos de nuestras ideas demasiado "típicas" o "cerradas de mente", ya es demasiado tarde para cambiar. Por eso ella se decidió a no escuchar esas voces que la juzgaban, a borrarlas de su vida para siempre, porque quería avanzar, quería llegar a la meta con la cabeza bien alta, siendo ella misma. Y sí, para llegar a la meta siendo individual habrá muchos obstáculos que intentarán frenarla, obligarla a copiar al resto, a ser una "mujer-masa", pero ella no va a dejarse, ya se ha dejado llevar demasiado por los demás. 

Ahora es ella contra el mundo.
Y va a ganar ella, o al menos está convencida de ello, que es lo importante.

No hay comentarios:

Publicar un comentario