30 may. 2012

Home again

Yo venía aquí a... ya no sé ni a qué venía. Sólo sé que un día me abrí el blog, y que no sé por qué lo hice. Al igual que ahora no sé por qué sigo aquí, cuando las ideas se me estancan y no toman forma, siendo simplemente como nubes arremolinándose justo antes de comenzar una peligrosa tormenta.
Pero las tormentas pueden llegar a ser bonitas, espectaculares, increíbles. Así que no porque mis pensamientos no se alineen de forma coherente quiere decir que no se me ocurran cosas increíbles.
Tampoco quiere decir que no las viva o las sienta.
Supongo que estas últimas semanas han sido muy extrañas para mí. Estoy viviendo cosas por primera vez y me imagino que el ser humano es reacio en muchos casos a lo nuevo. Admito que hay veces que yo lo soy. Pero a pesar de tener miedo, de estar cagadísima por todo, sigo adelante y no me paro. Porque si te paras te quedas atrás. Y sé que hay veces que más de uno ha tenido que cogerme de la mano para seguir y no quedarme atrás, y de verdad que lo agradezco.
Volviendo a lo que quería hablar (una siempre se acaba yendo por las ramas), estas últimas semanas han sido realmente raras, pero no por ello menos perfectas. Porque de verdad que han sido increíbles, y debe ser que tengo la mente en otra parte y en otras cosas y por ello no se me ordenan las ideas para poder escribir algo medianamente aceptable. Pero por una vez me da igual que eso no ocurra, porque sé que si tuviera tiempo para pensar acabaría escribiendo cosas que no debo (que no debo ni escribir, ni pensar, ni plantearme siquiera). Y es así como vivo el día a día, sin pensar en nada, en las consecuencias. Simplemente viviendo.
Y es por ello que creo que ya no soy igual que al principio, hace más de un año, cuando escribí mi primera entrada. No voy a escribir igual porque no siento ni pienso igual.
Lo único que no ha cambiado es que no sé adónde demonios voy pero aun así tengo muy claro de donde vengo.



1 comentario:

  1. Siempre caminando aunque sean pasitos pequeños.

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