Estuve mucho tiempo esperando volver a sentir algo parecido a lo que más o menos podía recordar de mi otra vida pero ha sido todavía mejor. Cada roce, cada escalofrío, cada latido, cada inspiración o espiración se combinaban para crear un momento ligero a la vez que pesado, infinito a la vez que efímero.
Y así fue cómo llamó a mi puerta para decirme que tenía muchas cosas que contarme y otras tantas que hacer a mi lado.
Y lo primero que preguntó antes que nada fue ¿Puedo pasar?
No hay comentarios:
Publicar un comentario