Ya no sé si el mundo gira demasiado rápido o soy yo que le he cogido el gusto a andar despacio. Creía que tenía todo el tiempo del que quisiera disponer pero ahora me doy cuenta de que las horas y los minutos se me echan encima y que por lo visto todas las cosas tienen algún tipo de final y que, por muy lejano que parezca, siempre acaba llegando.
Pero bueno, la palabra final no siempre es terminal y definitiva. Existen también los finales abiertos que darán lugar a una segunda parte.
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