24 dic. 2010

Fondue

Aprendimos a volar.
Con la ilusión de haber aprendido, comenzamos a volar más y más alto...
Las risas, las palabras, los besos, los abrazos, las caricias...
Más y más arriba.
Estábamos a tanta altura que veía al resto del mundo como pequeñas hormiguitas en un movimiento torpe.
Tan arriba estábamos... Tan feliz era...
Parecía un sueño hecho de chocolate, una gran fondue en la que poder bañarme. Pero era cierto.
Muchos intentaron hacerme descender con tirones, tratando de atraparme.
Siempre fui más ágil y rápida que ellos, envidiosos.
Ansiaban hacerme descender otra vez junto al resto de humanos, estaban ansiosos de poder arrebatarme la habilidad de volar. Ellos nunca podrían si quiera saborear el placer de encontrarse a miles de metros por encima de las cabezas de los demás, todos tan simples, tan pequeños...
Nunca dejaré que nadie me baje de aqui.
Tampoco permitiré que nadie te obligue a bajar.
Quiero bañarme eternamente contigo en esta gran fondue de chocolate...

No hay comentarios:

Publicar un comentario