1 dic. 2010

3:33

Me costó mucho dormirme aquella noche. Cuando ya había conseguido conciliar el sueño, de repente abrí los ojos. Sorprendida de estar despierta de madrugada miré a mi alrededor. Nada que pudiera haber hecho ruido y haberme despertado.
Extrañada me di la vuelta y cerré los ojos. Entonces, sin menor aviso se iluminó mi cuarto.
Sin abrir los ojos me quedé muy quieta pensando las razones de toda aquella repentina luz. Entonces la respuesta llegó a mis oídos. Un ruido sordo y profundo llegó desde fuera de mi ventana, parecía que la tierra se iba a partir en dos. Era un trueno.
Miré la hora en el despertador: 3:33am. Mi cuarto volvió a iluminarse. Ilusionada salté de la cama y me puse las gafas. Mientras me restregaba los ojos para despegarme los párpados, corrí la cortina y un cielo oscuro me recibió. Me fijé que llovía mucho y hacía mucho viento. El árbol frente a mi ventana estaba literalmente torcido.
Mientras observaba el agua bajar calle abajo a toda velocidad el cielo volvió a iluminarse y de reojo vi un relámpago. Hacía mucho que no veía uno. Emocionada me quedé mirando fijamente al cielo esperando los próximos relámpagos.
No duré mucho frente a la ventana, los pies se me estaban enfriando y estaba empezando a echar de menos el cobijo de mis sábanas. Aún emocionada me quité las gafas y me metí en la cama. El cielo se continuó iluminando hasta que, entre tanta luz y tanto trueno, me quedé dormida.

3 comentarios:

  1. Hola! Gracias por pasarte por mi blog, prometo pasarme por el tuyo cada vez que publiques ;)
    Yo también me paro a contemplar los rayos caer y dejarte con la intriga de si habrán alcanzado algo ^^
    Un saludo!

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