5 sept. 2013

La Cuenca vive, o bebe, como dicen otros.

Un año más, nos hemos superado. Y no podía faltar una entrada para resumir este increíble mes de agosto, por supuesto. Puede que lo que tenga que decir suene bastante parecido al resto de los años pero es que cada año tiene su propia esencia que lo hace especial en comparación con el resto de veranos. Este ha sido un mes corto para todos. Y un mes que no queríamos que acabara nunca porque la mayoría de gente de mi generación empieza la universidad en septiembre y eso, lo quieras o no, da respeto. Ha sido un mes lleno de fiesta, eso nunca falta, y lleno de risas, pero también de enfados. Ha sido un mes en el que mi prima y yo nos hemos compenetrado a la perfección trabajando detrás de la barra (aun estando borrachas). Los días de fiestas pasaron volando pero no se olvidaron de traer alguna que otra malilla que sufrimos todos, ya fuera por ser el malilloso o por ser el que lo cuida. Ha sido un mes que finalizó con una ardua búsqueda que, desgraciadamente para todos, acabó en nada; pero nos divertimos mucho pensando en ello. En definitiva, para mí ha sido un mes muy genial en el que he disfrutado muchísimo, aunque me haya parecido efímero. Y, como no puede ser de otra manera, el año que viene más y mejor.


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