3 jul. 2013

La Ley de la Atracción y un poco de reflexión estúpida

Los problemas de genética le trastocan a uno la vida. Poner la posible descendencia de una pareja en función de unas proporciones o porcentajes suena jodidamente extraño. Pero es que los números nos rodean, envuelven la vida. Todo lo comparamos con números, los utilizamos para medir y los metemos en expresiones cotidianas para que adquieran un mayor sentido: Me pegué veinte mil horas esperando, o Mi interés sobre esto es menos infinito, o Estoy en el quinto coño. Y así cientos de expresiones que utilizan los números para quedar aún más exageradas.
Y ya que los números son algo que nos rodea, ¿por qué no aplicarlo a la vida? O al destino, al futuro o como cada uno lo quiera llamar.
Porque la vida es 50% actitud.

¿Han oído hablar de la Ley de la Atracción? Yo no soy una gran entendida sobre el tema, pero he leído que se trata de una ley que afirma que lo que pensamos y deseamos provoca un efecto rebote en el Universo que hace que atraiga eso que tenemos en mente a nosotros. Por ejemplo, si piensas consistentemente en aprobar un examen, lo aprobarás. Y así con todo. Parece genial, ¿no? Genial porque ahora vas a ponerte a pensar que quieres ser millonario o algo por el estilo y vas a esperar sentado a que el Universo te lo traiga.
Pues lo siento, la Ley de la Atracción no funciona así. Como ya dije anteriormente, la vida es 50% actitud, y este 50% podemos relacionarlo con la Ley de Atracción. ¿Por qué? Pongámonos en situación. 
Eres menor de edad, y tus amigos te han convencido para salir de fiesta. Los porteros están en la puerta pidiendo DNI y sabes que si te lo piden no te van a dejar entrar porque aún no tienes los 18. Sí, todo eso es muy racional. Ahora es cuando entra la actitud. Si piensas que no te van a pedir el DNI y te van a dejar entrar, la balanza (aparentemente) se desequilibra y aumentan las posibilidades a tu favor. En cambio si piensas negativamente es muy posible que no te dejen entrar ya que la balanza imaginaria se desplaza para perjudicarte.
Sí, visto así, parece que todo se puede controlar con la mente. Pero ojo, he dicho 50% de actitud. ¿Y el otro 50%? En esa segunda mitad entran otras muchísimas variables, por ejemplo la suerte o el trabajo realizado, y otras tienen relación con las personas que rodean ese aspecto de nuestra vida.
Por ejemplo, un examen. Da igual que tu actitud sea de aprobarlo, si no has estudiado y no te sabes nada es casi imposible que lo apruebes. Por otro lado, si te lo has trabajado y vas con actitud de aprobado, existe una gran posibilidad de aprobar con nota, pero entonces aparece la variable del corrector, el cual, dependiendo de cómo tenga el día te pondrá más o menos nota (dependiendo de su generosidad en ese momento).

Bueno, ¿y a qué cojones quiero llegar con tanto rollo? A que siempre que se pueda hay que ser positivos, porque por muy oscuro que se vea todo, existen un montón de factores y variables a nuestro alrededor que pueden cambiar a nuestro favor, y si no perdemos la esperanza y la positividad sabemos que podremos salir ganando.

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