24 jun. 2011

Una noche estando sobria mientras los demás se emborrachan tranquilamente es lo que debería haber hecho hacía meses. Crees que conoces a las personas pero no. Les ves en su estado más natural, más salvaje, volviéndose locos por las drogas, diciéndote que no están pasados, que sólo llevan un par de copas, que estan bien. Les ves diciendo cosas que no deberían, haciendo otras tantas que tampoco deberían hacer. Y por un momento sentí que nada de aquello iba conmigo. Ellos un mundo y yo otro totalmente opuesto. ¿Y qué pienso de todo esto? Que me parece triste, muy triste.
Me río por no llorar.

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