22 may. 2011

¿Más claro? El agua

No sé cuántas entradas habré subido en lo que llevamos de finde, la verdad, pero esque la indignación y resto de sentimientos idiotas me acosan cada dos por tres y no puedo evitar subir una entrada. Es inevitable. Y ahora, me ocurre de nuevo.
En este momento repetiría esta entrada del día 14 pero, ¿para qué otra vez? Aunque la repita miles de millones de veces, seguiré pensando lo mismo y nada va a cambiar, y cada vez estoy más segura de que no quieres que me quede aquí. Parece que me pides que no me vaya solo para quedar bien conmigo. Si te sirve de algo, no es necesario ser falso.
¿Esque no te das cuenta? ¿Eres tonto o te lo haces? Alomejor te crees que soy gilipollas y que nací ayer y no me doy cuenta de las cosas. Sé que muchas veces parezco tonta, y otras tantas me hago la imbécil, pero es por no discutir, porque [perdón por la expresión] me tienes hasta la polla y no tengo nada de ganas de seguir aguantando tus niñerías. Yo no nací para ir detrás de nadie. Tal vez naciera para ser líder, o para ir por libre, no sé, pero lo que sí sé que no nací para ir de perrito faldero. Porque no me da la gana. Y punto.

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