-El amor nunca lo tiene.
Trago saliva con fuerza. Me siento cohibida, eufórica e insegura, todo al mismo tiempo. Me aclaro la garganta para decirle:
-Creí que me habías dicho que se te daba fatal lo del amor. -Lo miro con ojos entornados y el estómago convertido en un nudo frío y amargo. Me pregunto por qué no puedo ser feliz cuando el chico más guapo del planeta me confiesa su amor. ¿Por qué siempre insisto en ver el lado negativo de las cosas?
-Esperaba que esta vez fuera diferente.
Me giro hacia un lado, ya que mi respiración se ha vuelto rápida y superficial.
-No sé si estoy preparada para todo esto. No sé qué hacer -le digo.
Damen me rodea con los brazos y me estrecha contra su pecho.
-Puedes tomarte el tiempo que quieras para decidirlo.
Cuando vuelvo a mirarlo, veo que tiene otra vez esa mirada perdida.
-¿Qué pasa? -le pregunto-. ¿Por qué me miras de esa manera?
-Porque también se me dan fatal las despedidas -responde. Trata de sonreír pero el gesto no va más allá de sus labios-. Mira por dónde, ahora ya son dos cosas las que se me dan fatal: el amor y las despedidas.
Eternidad - Alyson Noël
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