17 abr. 2013

Volver a la infancia

Recuerdo que en mi pueblo, cuando éramos pequeñas, había días que muchísimas mariposas lilas se posaban cerca de la fuente. Nosotras creíamos que si conseguíamos tocar las alas de una mariposa, el polvo que se nos pegaba en las yemas de los dedos nos permitiría volar, o al menos tener la sensación de ello. Nos recuerdo a todas persiguiendo mariposas y después agitando los brazos para intentar volar sin obtener resultado.
Éramos niñas, felices e ilusas; y aunque no voláramos, de verdad sentíamos que podíamos hacerlo, sensación que ahora me encantaría poder recuperar.

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