Yo les envidio. Muchísimo. Parece que aunque estén fuera de mi persona conocen mucho más sobre mí que cualquier otra persona, incluso yo misma.
Y cuando dejo de envidiarles unos segundos después, sonrío. Sonrío porque me alegra saber que hay gente por ahí que piensa en mí. Me da igual que piensen mal o bien, el caso es que estoy en su mente, ya sea de manera placentera o simplemente fastidiando, eso no importa. Estoy ahí, en sus mentes críticas, esas mentes aún sin desarrollar que creen conocerlo todo y eso les convierte en las más ignorantes de las mentes del universo.

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