13 mar. 2012

Encendernos con las manos fue más de la cuenta

-Tengo miedo
-¿De qué tienes miedo?
-De muchas cosas
-Ya, pero habrá algo que te de más miedo, lo que estás pensando ahora, por ejemplo ¿no?
-Sí... pero...
Él la miró con esos ojos que para ella eran los más bonitos del mundo aunque a vista de cualquier otra persona eran simplemente marrones. Y fueron esos ojos lo que la ayudaron a continuar, a lanzarse al vacío, a abrir su corazón:
-Tengo miedo al amor, al no correspondido, a quererte demasiado y que eso te aleje de mí en vez de acercarte, a las miradas furtivas, las quedadas a escondidas, los secretos entre besos. Tengo miedo a quererte y que tú no me quieras, a abrazarte pero que tú seas incapaz de devolverme el abrazo. Me da miedo dar un paso en falso, que toda esta amistad se desmorone por una locura adolescente, un beso robado. Y lo que más miedo me da es perderte, que te vayas lejos, que dejes de hablarme, de contarme tus cosas, de venir a verme cuando menos me lo espero, que me hagas reír cuando me encuentro mal, que me ayudes a sobrepasar los baches, que me incites a hacer locuras. Porque la amistad es muy importante, pero no podría vivir sin amarte, ¿entiendes?


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