Pero cuando has recorrido algunos de esos mundos te das cuenta de lo diferentes que son entre sí, que no hay punto intermedio, que las personas de cada mundo son de extremos completamente opuestos: la ropa, las expresiones, los intereses, todo.
Y te paras a replantearte muchísimas cosas, te replanteas quién demonios eras y en quién te estas convirtiendo. Las cosas cambian.
Casualidades del destino.

No hay comentarios:
Publicar un comentario