28 dic. 2011

La confianza da asco, ya lo creo que sí : )

Ese momento en el que alguien te pregunta ¿Confías en mi?
Parece fácil contestar, seguramente si es alguien más o menos conocido contestarías Claro sin apenas dudar ni un segundo. Pero seguramente te lo replantearías si supieras que te va a tener prácticamente dos horas dando vueltas por la ciudad (incluso cogiendo el bus) con los ojos completamente tapados, sin que apenas se filtre un rayito de luz.
En caso de que supieras eso, ya sería más difícil contestar a esa pregunta sobre la confianza. Pero como yo no sabía de qué iba la cosa, dije que sí. Y aquí estoy hoy, no me ha atropellado ningún coche, no me he caído y apenas me he tropezado. Es divertido intentar adivinar qué suelo estás pisando o por qué acera vas andando, ¿la de la derecha o la de la izquierda? Notas en los pies más que nunca esas montañitas que hay en la acera justo antes de un paso de peatones y oyes con total nitidez lo que está diciendo ese señor que acaba de pasar por tu lado. Habré hecho el ridículo, sí. Pero me he reído, ha sido como un juego. Y lo [peor] mejor de todo, es que me ha gustado.

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