15 jun. 2011




Todo el mundo consulta las grandes decisiones con la almohada. ¿Qué demonios se esconderá dentro de ese trozo de tela rectangular que nos arrulla mientras nos dormimos? ¿Qué es lo que nos susurrará mientras soñamos para que por la mañana parezca que todo es un poco más claro y más sencillo?
Sea lo que sea que haga, nosotros se lo agradecemos con lágrimas. Miles y miles de lágrimas que la empapan de nuestra tristeza y nuestro sufrimiento. Quién diría que gracias a ella entendería todos los fallos que cometí y las decisiones que aún me quedan por tomar.

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