5 may. 2011

Y después de aquello me perdí a mí misma.
En ese momento no me di cuenta, pero a medida que pasaban las horas me iba haciendo más y más a la idea. Ya no era yo, la Raquel de siempre. Y no sé si pasaron un par de días, o tal vez unas semanas, hasta que me reencontré conmigo misma; pero durante ese tiempo sentí que me faltaba algo, que estaba vacía por dentro y a veces me costaba respirar, concentrarme o incluso soltar una falsa sonrisa.
Ahora ya se lo que se siente cuando notas que te falta algo, que lo echas de menos.
Es un profundo y extenso vacío.

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